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  • Roberto Granados

La magia de correr


Photo by SwapnIl Dwivedi on Unsplash

Hay algo de mágico en correr. No me refiero a ir por la vida con prisa, sino a la acción de poner el cuerpo en marcha, despegar los pies del suelo y empezar a surcar metros. Más allá de liberar endorfinas y de mejorar la condición física, correr es una actividad que parece tan simple, que se vuelve atractiva para cualquiera. Todo aquel que en algún momento de su vida haya hecho ejercicio, invariablemente ha terminado corriendo. Y es por que correr es muy sencillo, no se requiere de un campo especial, ni de un balón específico, mucho menos aprenderse algunas reglas. Es más, ni siquiera hacen falta tenis para hacerlo. Basta con tomar la decisión de comenzar a andar para empezar.


Con el paso de los metros, hay personas que optan por no volver a hacerlo; correr les aburre. Hay otras que lo disfrutan de vez en cuando; correr les da energía. Y muchas más que lo vuelven parte de su rutina; correr les cambia la vida. Sin importar el grado de aburrimiento, energía o transformación existencial que otorga correr, a todos nos impacta tan noble actividad. La muestra está en las carreras masivas. Sean cinco kilómetros, o un maratón, no hay carrera en donde no haya muchas personas observando alrededor.


Correr hipnotiza, y cómo no iba a hacerlo, ver a otro ser humano capaz de dominar su mente embelesa a cualquiera. Hace falta entrar en un estado mental muy especial para forzar la máquina sin desfallecer. Y eso motiva. Y eso contagia. Eso, el ser testigo de seres humanos capaces de dominar sus pensamientos es lo que, en el fondo, provoca los gritos de aliento, las porras de apoyo y las miradas curiosas. Nadie con plena conciencia de sí mismo puede dejar pasar la oportunidad de alentar a quien se encuentra luchando, metro a metro, con sus demonios internos.


No es casualidad que las dos pruebas más llamativas en los Juegos Olímpicos estén relacionadas con correr. La primera, la llamada prueba reina, gira entorno a la rapidez. Cien metros a máxima velocidad como la muestra fehaciente de que callar la mente, incluso por diez segundos, no está al alcance de cualquiera. La segunda, la prueba de fondo por excelencia —el maratón— gira entorno a la resistencia. Cuarenta y dos kilómetros como evidencia de la capacidad humana de realizar una actividad poniéndole un alto a cada pensamiento.


Que millones de personas observen con atención plena un evento con escasos segundos de duración o estén atentas a otro que dura más de tres horas —y que de repetitivo podría parecer aburrido — son dos ejemplos claros para comprender que correr genera un impacto a nivel planetario. El impacto parece surgir de la admiración por romper récords personales, de honrar la resistencia física, o de aplaudir la determinación necesaria para ejercitarse con constancia. La realidad es que el impacto viene de más profundo: la magia de correr radica en tener la certeza de la capacidad humana de dominar la mente, ponerla al servicio propio, y manifestar, una y otra vez, que los límites más complejos son puestos por nosotros mismos.


Correr también enseña a aceptar. A veces hay rutas idóneas para ir más rápido, otras veces se trata simplemente de terminar la competencia. De vez en cuando alguna lesión obliga a parar, reorganizar y volver a empezar. En ocasiones se trata de llegar a la meta acompañado, y en otras más vale hacerlo en soledad. Por momentos toca ser protagonista y, en otros, muchos, el objetivo es alentar a los demás. De acuerdo a las circunstancias toca decidir si hacerlo a máxima velocidad, resistir hasta el final, o simplemente andar para disfrutar.


Hay algo de mágico en correr, y eso es que se parece tanto a la vida. Cada día es una oportunidad para dominar tus pensamientos, elegir el terreno y empezar a andar por el camino. La próxima vez que salgas a correr, o veas a alguien a hacerlo, recuerda el parecido que tiene esta actividad con tu propia existencia. Al final del día, no hay necesidad de despegar los pies del suelo, ver los Juegos Olímpicos o alentar a los amigos para saber que cada día es una carrera en sí misma…no hace falta traer tenis para que seas protagonista de la carrera de tu vida.


#correr #carrera #avanzar

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